Entre el Mundo de los Vivos y los Muertos
En el estado de Oaxaca, la delgada línea entre el mundo terrenal y el espiritual se desvanece constantemente. Con una profunda herencia de culturas prehispánicas como la zapoteca y la mixteca, entrelazada con el misticismo colonial, Oaxaca es una tierra fértil para lo sobrenatural.
Los abuelos en los pueblos aún se reúnen en las noches estrelladas, a la luz de una vela o un quinqué, para contar historias en voz baja. Hablan de seres que deambulan por las calles empedradas, de ruinas ancestrales que cobran vida a medianoche y de espíritus que buscan venganza o redención.
Estas leyendas no son solo cuentos para asustar niños; son una representación viva del folclore y la cosmovisión oaxaqueña, donde el respeto por la noche y por los que ya partieron es absoluto.
La Matlazihua: La Seductora de la Noche
Si caminas solo a altas horas de la noche por las calles solitarias de Oaxaca capital, especialmente si has estado de fiesta y llevas unos mezcales de más, debes tener mucho cuidado. Podrías encontrarte con La Matlazihua.
La Leyenda
Se dice que La Matlazihua se aparece a los hombres trasnochadores, parranderos o infieles. A lo lejos, se ve como una mujer de figura espectacular, vestida de blanco, con una larga cabellera negra que oculta su rostro.
Con pasos sutiles, casi flotando, atrae a los hombres hacia callejones oscuros, barrancas o cementerios. Quienes logran sobrevivir cuentan que, al acercarse a ella o al intentar besarla, la mujer se da la vuelta y revela un rostro cadavérico, o la cara de un caballo esquelético. Los hombres suelen amanecer desorientados, llenos de rasguños y entre matorrales espinosos, con una fiebre que dura días.
"Mi abuelo decía que si escuchas pasos de tacón a la medianoche y huele a tierra mojada, no voltees. Es ella buscando a quién perder."
— Testimonio de un residente localLos Guardianes Ocultos de Monte Albán
La majestuosa zona arqueológica de Monte Albán, antigua capital de los zapotecas, impone respeto durante el día. Pero cuando el sol se oculta y las ruinas quedan en penumbras, el ambiente cambia drásticamente.
Trabajadores, veladores y lugareños de las faldas del cerro aseguran que en las noches de luna llena, la ciudad antigua vuelve a la vida. Se escuchan murmullos en zapoteco antiguo, el sonido distante de caracoles y flautas de barro, y pasos apresurados por la Gran Plaza.
El Tesoro Maldito: Otra leyenda famosa cuenta que dentro de las tumbas no descubiertas de Monte Albán yacen grandes riquezas. Sin embargo, están protegidas por guardianes espectrales (guerreros o nahuales) que maldicen a cualquiera que intente saquear el descanso eterno de los señores zapotecas.
El Callejón del Muerto en el Centro Histórico
El Centro Histórico de Oaxaca, con su arquitectura colonial y calles adoquinadas, es el escenario perfecto para historias de aparecidos. Una de las más famosas ocurrió durante la época colonial en lo que hoy se conoce como el Callejón del Muerto.
Cuenta la historia que, en una noche oscura y de tormenta, un sacerdote fue llamado de urgencia para dar la extremaunción a un hombre que agonizaba. El clérigo, guiado por un emisario misterioso, caminó hasta una casa en un callejón estrecho. Tras confesar al hombre moribundo y otorgarle el perdón, el sacerdote regresó a su parroquia.
A la mañana siguiente, al darse cuenta de que había olvidado su breviario en aquella casa, regresó. Los vecinos le informaron, aterrados, que esa casa llevaba años abandonada y que el hombre que describía había muerto hacía mucho tiempo. El sacerdote descubrió que había confesado a un alma en pena. Desde entonces, se dice que en ese callejón se ve vagar a un hombre con una capa negra que desaparece entre la niebla.
Mitos y Fantasmas en el Istmo de Tehuantepec
En el Istmo de Tehuantepec, región cálida y de tradiciones arraigadas, el mundo de lo paranormal también tiene su propio rostro. Aquí abundan las historias de nahuales, personas con la capacidad de transformarse en animales (perros enormes, cerdos o tecolotes) durante la noche para hacer travesuras o robar.
El Carretón de la Muerte: En pueblos como Juchitán, Tehuantepec o Matías Romero, los abuelos cuentan sobre "El Carretón". En las noches más silenciosas, se escucha el rechinar de las ruedas de madera de una carreta vieja y el trote de caballos esqueléticos. Se dice que este carretón pasa recogiendo las almas de aquellos que están a punto de fallecer, y que asomarse por la ventana a verlo es un presagio de fatalidad.
Estas historias forman parte vital de las veladas familiares en el Istmo, acompañadas, por supuesto, de un buen café de olla, pan dulce o un mezcal para calmar el susto.
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Después de tanto misterio, nada mejor que un buen platillo tradicional para asentar el estómago. Ven al Comedor Doña Martha y disfruta de lo mejor de la comida del Istmo. ¡Te prometemos que aquí solo hay buen sazón y cero fantasmas!
La Chigola, Oaxaca · Lunes a Sábado: 7:00 AM – 2:30 PM