La reina de la gastronomía oaxaqueña en La Chigola
La tlayuda es grande porque nació para compartirse, para sostener guisos generosos y para aguantar el calor del comal. Su textura debe quedar firme, dorada y ligeramente quebradiza, sin perder ese centro que abraza el asiento, los frijoles y el quesillo.
El asiento de manteca aporta profundidad; no se usa para cubrir el sabor, sino para levantarlo. Encima va el quesillo original, largo y suave, que se funde con el calor de la tortilla. El tasajo selecto se acomoda al final, con ese punto salado y asado que convierte cada mordida en comida de fiesta.
¿Por qué se come tlayuda los sábados en el Istmo?
En muchas mesas del Istmo, el sábado tiene permiso de antojo. Es día de mercado, de mandado, de familia y de comer algo especial sin mirar tanto el reloj. Por eso la tlayuda de sábado se volvió costumbre: se pide con calma, se acompaña con salsa y se disfruta como cierre sabroso de la semana.
En La Chigola, esa tradición conversa con quienes pasan por carretera, trabajadores que salen temprano y familias que quieren sentarse a comer algo abundante antes de seguir el día.
Ingredientes auténticos traídos de la región
Ven por tu tlayuda de sábado
Pregunta por disponibilidad antes de venir. Estamos en La Chigola, entre Matías Romero y Lagunas, con horario de lunes a sábado de 7:00 AM a 2:30 PM.
