Descubre el arte de la cocina istmeña: recetas heredadas, ingredientes frescos de la región y la dedicación de Doña Martha en cada platillo que sale de nuestra cocina.
En el Comedor Doña Martha creemos que la mejor comida es aquella que se prepara como si fuera para la familia. Cada receta ha sido perfeccionada a lo largo de décadas, guardando los secretos que hacen de nuestra cocina algo único.
No usamos procesados ni atajos. Todo se hace desde cero: las salsas se muelen en molcajete, las tortillas se palmean a mano y los caldos se cocinan durante horas para lograr el sabor auténtico que nos distingue.
La masa se prepara diariamente con maíz seleccionado, nixtamalizado y molido para garantizar la frescura y el sabor genuino en cada tortilla.
Nuestras tortillas se forman a mano, como se ha hecho siempre en el Istmo de Tehuantepec. Una técnica que no se puede reemplazar por máquinas.
El comal de barro da a las tortillas un sabor ahumado y una textura incomparable: suaves por dentro, con un ligero tostado por fuera.
Seleccionamos nuestros ingredientes con cuidado, priorizando los productores locales del Istmo de Tehuantepec. Chiles de agua frescos, hierbas como el chepiche y la hierba santa, queso local y carnes de libre pastoreo.
Esta conexión con la tierra y sus productores es lo que diferencia la cocina del Comedor Doña Martha de cualquier otro lugar. Cada ingrediente tiene historia y cada platillo la conta.
Usamos ollas de barro, comal de barro, molcajete y palmas. Cada utensilio aporta un sabor que ningun electrodoméstico puede replicar.
La cocina comienza antes del amanecer. Los caldos se ponen desde las 4 AM para que al abrir el comedor todo esté listo y en su punto.
Cada receta tiene al menos dos generaciones de historia. Las enseñanzas de las abuelas istmeñas viven en cada platillo que servimos.
Los ingredientes se compran frescos cada mañana en el mercado local. Nunca guardamos ingredientes del día anterior para el siguiente.
No usamos consomés industriales, colorantes ni saborizantes artificiales. El sabor viene del ingrediente natural y la sazón de Doña Martha.
El comedor es un negocio familiar donde cada miembro aporta. Esa energía se siente en la calidad y el cariño de cada platillo servido.
Las carnes especiales y algunos platillos de fin de semana se preparan con calor de leña, aportando ese sabor ahumado auténtico de la cocina istmeña.
La cocina de brasas no se apresura. Requiere tiempo, atención y el conocimiento de cuándo el fuego es el adecuado para cada tipo de carne.
Las carnes se marinan con mezclas de chiles, especias y hierbas preparadas artesanalmente en el comedor, sin fórmulas industriales.